Aprendiendo a ser un mal jefe

Si se organiza el almuerzo navideño, sea el primero en la fila y el primero que se sienta a comer. Ya tuvo suficiente con aguantárselos a todos durante el año, como para tener que esperarse a ser el último.

Mucho se ha escrito del tema de liderazgo vrs jefes vrs coaches en el ámbito del trabajo.

A esta altura todos hemos escuchado de sobra esas ideas que dicen que no es lo mismo ser líder que ser jefe, y que no todos los jefes son líderes, o que no todos los líderes son buenos coaches de sus equipos.

No quiero agregar más palabras a un tema tan abordado, pero sí compartir mi propio resumen de cómo aprender a ser un mal jefe.

Los siguientes son los 11 pasos que usted debe seguir para no pasar nunca desapercibido en el historial de sus colaboradores:

1. No pierda el tiempo preocupándose por la gente.

Es difícil estar todo el tiempo preocupado por las personas del equipo, especialmente si es un equipo grande. Cada persona trae sus problemas personales, sus situaciones familiares, duelos, situaciones con hijos rebeldes, problemas en el colegio, etc. Un mal jefe no pierde el tiempo con esto que de por sí no puede resolver, se concentra solo en que el personal le rinda. Si se acuerda del nombre de la persona, ya es ganancia. Usted tiene demasiado en la cabeza, no puede perder el tiempo en esas cosas.

2. Trate de recordarle al personal constantemente lo poco relevantes que son para la empresa.

No deje pasar un día sin recordarle a la gente que sus aportes en la empresa son mínimos. Si puede, refuerze la idea de que usted no los necesita, y solo les hace un favor al contratarlos. Recuérdeles constantemente que usted bien podría hacer el trabajo solo y que lo haría más rápido y mejor. Refuerze la idea implícita (mejor si es explícita) de que ellos son el problema.

3. Meta miedo: Amenace constantemente con el despido.

Un clásico del manual del mal jefe. Recuérdele a la gente que ahí afuera la cosa está dura, que en 10 minutos usted tendría 30 CVs para esa posición y que usted prefiere contratar a alguien más barato. No necesariamente debe cumplir la amenaza, se trata solo de amedrentar para mantener la moral del equipo baja, recuerde que ese es su objetivo final.

4. Primero dispare y después pregunte.

Cuando algo suceda en la oficina y no le guste, cuando algo no se entregue a tiempo o algún cliente se queje o se cometa un error, grite todo lo que pueda, pásele por encima a quien sea (incluso literalmente) y haga notar su enojo. Después, si queda tiempo, llame a los involucrados y pregúnteles que fue lo que sucedió. Recuerde el lema del mal jefe: «duro con la persona, suave con el problema». Encárguese de que todos sepan su estado de ánimo, es más, que desde antes de salir de su casa todos en la oficina sepan que hoy va de malas, y seguro mañana también. Que todos tengan que esforzarse por encontrar la manera de que usted no se enoje.

5. No deje hablar a nadie.

Cuando alguien venga a su oficina a comentarle algo, recuérdele lo ocupado que está, obliguelos a ir al grano, interrumpa cuantas veces sea necesario y no los deje terminar. Hágase escuchar usted por encima de todos que para eso es el jefe. Si alguien intenta hablar más de la cuenta, sáquelo de su oficina, su tiempo es muy valioso. Esto aplica especialmente cuando alguien quiere darle una explicacion de algo que está sucediendo.

6. Recuerde repetir constantemente su otro lema: «No confío en nadie».

Todos sabemos que los malos jefes más exitosos son los que no solo piensan que no pueden confiar en nadie, sino que no pierden cualquier oportunidad para repetírselo a la gente a los cuatro vientos. Déjeles claro que usted no confía ni en su propia madre y que como ellos se equivocan, usted es el único que puede hacer las cosas, aunque esto implique reprocesos. (Eso sí, recuerde mencionar lo caro que es, que usted tenga que volver a hacer todo de nuevo) Nunca delegue nada, recuerde que no lo van a hacer bien. Evite la innovacion o la autonomía a toda costa (Más tarde que temprano van a meter la pata) Con que nadie piense y solo hagan lo que usted quiere es suficiente.

7. Nunca jamás reconozca un error.

Mostrarse débil es lo peor que puede hacer un mal jefe. Jamás, nunca admita un error. Recuerde que usted es infalible y que si al dar una instrucción, hubo un dato mal, es culpa de los demás por ser incapaces de detectar el error que usted cometió. Usted está muy ocupado como para estarse asegurando de compartir la información de forma precisa y correcta. Es obligación de las personas leer entre líneas y actuar en consecuencia para corregirlo. Si hay un error, por definición, debe de ser de alguien más. Recuerde la milenaria frase cuando se equivoque: «Ahora sí nos jodimos todos ustedes»

8. Regañe en público, que todos sepan quién es el culpable y las consecuencias de sus actos.

¿Recuerda esas escenas de la edad media en la que empalaban al ladrón en media plaza del pueblo para que todos lo vieran y aprendieran? ¿Pues por algo lo hacían verdad? Cuando alguien cometa una falta, no entregue algo a tiempo o haga algo sin que usted se lo haya pedido, procure que toda la oficina se de cuenta. Castigue duramente para que todos sepan cuál debe ser el comportamiento esperado. Si puede humille abiertamente, métase con la personalidad de la víctima, vuélvalo personal y deje claro cómo esto es la causa del problema.

9. Rompa las relaciones entre el personal a toda costa.

Unión y solidaridad entre el equipo es lo menos que usted necesita. Que nadie se atreva a ayudarle a otro compañero, que nadie hable con otros más de lo debido. Si alguien solicita un favor de manera respuetosa a alguien más, recuerdele que debe ir al grano, que los «gracias» o «por favor» son un pérdida de tiempo para la empresa, que el tiempo es dinero y hay que ir al punto. Cuando alguien necesite ayuda, que lo dejen morir solo, ya cada uno tiene suficiente como para estar preocupándose por las tareas de otros.

10. Sea el primero en las actividades sociales de la empresa.

Si se organiza el almuerzo navideño, sea el primero en la fila y el primero que se sienta a comer. Ya tuvo suficiente con aguantárselos a todos durante el año, como para tener que esperarse a ser el último, mostrarse amable o que todos coman primero. Olvídese del discurso de agradecimiento o las palabras de buenos deseos, a nadie le interesa escuchar al jefe, la gente solo quiere comer y largarse lo mas rápido que pueda (usted incluido) Es más, trate de hablar por teléfono o mandar mensajes durante todo el evento. No pierda tiempo intentando compartir con alguien. Si anda de buen humor, no olvide las bromas inapropiadas sobre la sexualidad de alguna compañera o los motivos de la falta de novio, a todos les encanta cuando el jefe hace bullying.

11. ¡No planee nada, no comunique sus planes, ni nada!

Tal vez en su cabeza se está fraguando algún tipo de plan o estrategia. No se la cuente a nadie, total, no lo van a entender. Déjesela solo para usted, y camine hacia esa dirección. Que los demás tengan que adivinar lo que usted quiere o imagina. Solo usted conoce las prioridades, no se moleste en explicarlas a nadie, total siempre la gente termina renunciando a la empresa y usted nunca ha entendido por qué la rotación es tan alta.

Recuerde que el éxito o el fracaso de las organizaciones está determinado por la calidad de las interacciones entre sus miembros. Usted decida.

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